viernes, 19 de noviembre de 2010

Grupo Nominal

Probablemente, en alguna reunión de grupo, especialmente en grupos grandes, os hayáis sentido inseguros a la hora de proponer ideas o sugerencias por miedo al qué dirán, a que no sean justamente valoradas y analizadas, o simplemente por miedo al ridículo. Quizás también os las hayan boicoteado porque la relación con algunas personas dentro del grupo no es buena y tensa. Eso condiciona que os las rechacen frontalmente, independientemente de lo que digáis, a pesar de que éstas pueden ser buenas.

Precisamente, el Grupo Nominal trata de corregir este problema. No es estrictamente un método creativo, sino más bien una interesante metodología de resolución de problemas. A pesar de ello, sí hemos querido presentárosla porque facilita de forma sencilla la aparición de soluciones creativas dentro de un grupo.

El planteamiento general del que parte esta técnica es que los grupos ejercen un fuerte poder frente a cada uno de los individuos que los componen. Hasta el punto de limitarles o condicionarles su forma de pensar independiente. El objetivo de esta técnica será por tanto eliminar esa presión grupal y facilitar el pensamiento autónomo de cada uno de los componentes.

¿Por dónde empezamos?

negocio_redondoEn primer lugar deberemos formular y plantear el problema que queramos trabajar. Esto lo puede hacer el coordinador del grupo o cualquier participante.

Una vez aclarados todos los detalles del problema, cada miembro del grupo expresa por escrito sus ideas en relación al problema (sin poner su nombre en el papel). Es muy importante que los participantes no se comuniquen entre sí, limitándose a escribir en silencio.

Después se recogen todos los papeles (es interesante que todos estén escritos en mayúsculas y letra clara, y también en el mismo tipo de papel) y el coordinador los reparte al azar entre los componentes del equipo. Cada persona presenta y lee al grupo la idea que le haya tocado, que no tiene por qué ser la suya.

A continuación, se produce la discusión grupal de las ideas. Lo interesante es que los participantes ya no saben de quién es la idea, y de esta forma eliminamos la presión y otros condicionantes grupales de esta valoración de propuestas.

Posteriormente se clasifican y valoran las ideas individualmente. Cada persona puntúa las ideas mediante un sistema de puntuación y repartiendo una serie de puntos entre las ideas a valorar.

Por último se realiza el cómputo total de cada idea y se selecciona la idea mejor clasificada.

Fácil ¿verdad? Y sobre todo muy efectivo. Esta técnica como os hemos comentado es muy muy recomendable para grupos donde hay mucha tensión entre sus miembros y eso dificulta el llegar a acuerdos o soluciones. Quizás sea una buena solución para muchos coordinadores y responsables de equipos que ven como sus equipos se bloquean por problemas personales.

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